Neumonías
Su suerte era el ocaso
cuando soles bajaban y amarillos girasoles dormían nocturnos.
En el refugio de su piel escamada
se movía libre por la casa de las flores
A veces le invadía el recuerdo
que no la nostalgia
y ansioso apretaba con su cuerpo
algo que no podía ver
en el verdor amarillento del jardín palidecía
y era tierno azul en las aguas de la acequia
Terrible invierno golpeaba la tierra ese año
y en la casa de las flores
parecían los días y las noches la misma cosa blanca resplandeciente
Humeaban los hornos al alba
y por las tardes se teñían los rostros en carbón
La noche primera del año
era todo festín y sangre caliente goteando en el patio trasero
aves sacrificadas al hambre
Él contemplaba desde la ventana de una habitación que no era la suya.
Pican, pican.
Méndigas pulgas mías luminosas.
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