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Hoy es noche de vela y de asiento, de fugaces rosarios cuya voz se hace soplo en lo oscuro; es noche de mi Lucía, que se marcha tras su aparición repentina. Desde mi canto, que no es mío cuando la llamo, le digo que mantenga sus ojitos cerrados.
Pican, pican.
Méndigas pulgas mías luminosas.
Hoy es noche de vela y de asiento, de fugaces rosarios cuya voz se hace soplo en lo oscuro; es noche de mi Lucía, que se marcha tras su aparición repentina. Desde mi canto, que no es mío cuando la llamo, le digo que mantenga sus ojitos cerrados.
Dicen que lo dijo
Hieródula Incrédula
por ahí de las
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